Caída brusca de postura en gallinas a la semana 40

Publicado por Fer Gallinas

Caída brusca de la postura de huevos en gallinas durante la semana 40

Una caída brusca de la postura hasta el 85% en gallinas de 40 semanas puede estar relacionada con el estrés por calor, especialmente si coincide con temperaturas ambientales elevadas y las gallinas presentan jadeo, mayor consumo de agua y menor consumo de alimento. Sin embargo, el calor no debe considerarse automáticamente la única causa: una disminución de la producción de huevos también puede estar relacionada con problemas de alimentación, falta de agua, enfermedades, cambios de manejo, iluminación o alteraciones metabólicas. Por eso, ante una caída repentina de la postura, conviene revisar primero las condiciones ambientales y el estado general del lote antes de atribuirla exclusivamente al calor.

¿Qué significa tener una postura del 85%?

Una postura del 85% significa que, por cada 100 gallinas presentes, se obtienen aproximadamente 85 huevos en un día. Este porcentaje se calcula dividiendo la cantidad de huevos recolectados por la cantidad de gallinas y multiplicando el resultado por 100. Un nivel del 85% puede representar un buen nivel productivo dependiendo de la edad y del sistema de producción, por lo que lo importante en este caso no es solamente el número, sino la caída respecto del nivel que tenía anteriormente el lote.
Si el lote estaba produciendo considerablemente más y la reducción ocurrió de manera repentina alrededor de la semana 40, el cambio merece investigación. La edad por sí sola no permite determinar la causa, porque la producción está influida por la genética, nutrición, ambiente, iluminación, sanidad y manejo.

¿Puede el calor provocar una caída de postura?

Sí. El estrés por calor puede reducir la producción de huevos. Cuando aumenta la temperatura ambiental, las gallinas modifican su comportamiento para eliminar calor, principalmente mediante el jadeo. Al mismo tiempo, disminuye el consumo de alimento y aumenta considerablemente el consumo de agua. Si el episodio de calor es importante, pueden deteriorarse también el tamaño del huevo y la calidad de la cáscara.
La temperatura ambiental no debe analizarse de manera aislada. La humedad también es importante, porque una humedad elevada dificulta la pérdida de calor mediante la respiración. Por ese motivo, dos gallineros que tengan la misma temperatura pueden presentar situaciones diferentes si uno tiene mucha peor ventilación o mayor humedad.
Como referencia, alrededor de 29 °C ya pueden observarse reducciones del consumo y de la producción, mientras que a temperaturas superiores el impacto puede hacerse mucho más importante. No existe, sin embargo, una temperatura única a partir de la cual todas las gallinas sufran estrés térmico, porque influyen la humedad, la ventilación, la adaptación y las condiciones del alojamiento.

¿Cómo saber si las gallinas están sufriendo estrés por calor?

El jadeo con el pico abierto es uno de los signos más evidentes. También pueden beber mucho más agua, reducir el consumo de alimento, permanecer más quietas y separar las alas del cuerpo para favorecer la pérdida de calor. En situaciones más graves puede producirse agotamiento y mortalidad.
Una de las primeras cosas que conviene comprobar es el comportamiento de las gallinas durante las horas más calurosas. Si la caída de postura comenzó al mismo tiempo que una ola de calor y además se observa jadeo generalizado y aumento del consumo de agua, existe una relación temporal que hace razonable investigar el estrés térmico.
También hay que observar los huevos producidos. El calor puede afectar no solamente la cantidad sino también el tamaño y la calidad de la cáscara. Una caída de producción acompañada de huevos más pequeños o con cáscaras de peor calidad aporta información adicional sobre lo que está ocurriendo.

¿Qué hacer si la caída de postura coincide con mucho calor?

La primera prioridad es garantizar agua limpia, fresca y disponible permanentemente. Durante el estrés térmico las aves pueden aumentar considerablemente su consumo de agua, por lo que un sistema de bebida insuficiente puede convertirse rápidamente en un problema. También hay que comprobar que todos los bebederos funcionen correctamente y que ninguna gallina quede sin acceso al agua.
La segunda medida es mejorar la ventilación y circulación del aire. La sombra también resulta importante cuando las aves tienen acceso a espacios exteriores. En condiciones de calor intenso conviene evitar actividades que generen estrés adicional durante las horas de mayor temperatura.
La alimentación también merece atención. Cuando las gallinas comen menos debido al calor, reciben menos nutrientes aunque el alimento sea nutricionalmente adecuado. Por eso, en producción comercial pueden realizarse ajustes de la dieta durante períodos de estrés térmico. No conviene modificar por cuenta propia la formulación de una ración equilibrada sin conocer los requerimientos de las aves.

¿Qué relación existe entre el calor y el consumo de alimento?

El menor consumo de alimento es uno de los mecanismos por los que el calor termina afectando la producción. Cuando una gallina reduce su ingesta, también disminuye la cantidad de energía, proteína, aminoácidos, minerales y vitaminas que recibe diariamente.
Esto es especialmente importante en gallinas ponedoras porque producir huevos requiere un aporte constante de nutrientes. Si el consumo disminuye durante varios días, la producción puede verse afectada y también puede deteriorarse la calidad del huevo.
Por eso, ante una caída de postura durante una ola de calor, no alcanza con observar la temperatura. Hay que comprobar cuánto están comiendo y cuánto están bebiendo las gallinas.

¿Qué otras causas pueden provocar una caída brusca de postura?

El estrés térmico es solamente una de las posibilidades. Una caída repentina también puede aparecer cuando existe un problema de disponibilidad de agua, un cambio de alimento, un desequilibrio nutricional, una enfermedad, un problema de iluminación o una alteración del manejo.
La calidad del agua es especialmente importante. Un problema en los bebederos puede provocar una reducción del consumo aunque las aves tengan alimento disponible. La distribución inadecuada de los bebederos también puede hacer que algunas aves tengan menor acceso al agua y, en consecuencia, disminuir su rendimiento.
También deben observarse signos de enfermedad. Si además de la caída de postura aparecen mortalidad, diarrea, dificultad respiratoria, decaimiento, alteraciones neurológicas o cambios importantes en la calidad de los huevos, no conviene atribuir el problema simplemente al calor. Es necesario investigar una posible enfermedad.

¿Qué enfermedades pueden confundirse con un problema de calor?

Algunas enfermedades pueden producir una disminución de la producción de huevos y alterar simultáneamente la calidad de la cáscara. Existen enfermedades reproductivas que pueden producir huevos pálidos, con cáscaras delgadas, blandas o sin cáscara y una disminución de los huevos comercializables.
También existen trastornos metabólicos asociados con las gallinas ponedoras. El síndrome del hígado graso hemorrágico, por ejemplo, puede presentarse especialmente después de las 35 semanas y está asociado con disminución de la producción y, en algunos casos, muerte súbita.
Por eso, una caída de producción a las 40 semanas no debe diagnosticarse únicamente mirando el termómetro. La temperatura puede ser la causa, un factor agravante o simplemente coincidir con otro problema sanitario.

¿Cómo investigar una caída de postura en la semana 40?

Lo más útil es comparar los datos actuales con los registros anteriores. Hay que revisar producción diaria de huevos, consumo de alimento, consumo de agua, temperatura, humedad, mortalidad, peso corporal y calidad de los huevos.
También conviene comprobar si hubo cambios recientes en el alimento, el horario de alimentación, el sistema de iluminación, la ventilación, la densidad de aves o el acceso al agua. Una caída que afecta a prácticamente todo el lote al mismo tiempo puede orientar hacia un factor ambiental o de manejo, mientras que un problema concentrado en algunas aves puede requerir investigar causas individuales.
Si la producción continúa descendiendo o aparecen signos clínicos, corresponde realizar una evaluación veterinaria. El porcentaje de postura por sí solo no permite establecer un diagnóstico.

¿Cómo prevenir nuevas caídas de postura durante el calor?

La prevención comienza antes de que aparezcan los días más calurosos. Hay que asegurar sombra, ventilación, agua suficiente y fresca y funcionamiento correcto de todos los bebederos. También conviene evitar manipulaciones innecesarias durante las horas de mayor temperatura.
En sistemas de producción, la alimentación puede adaptarse a los períodos de calor para compensar parcialmente la reducción del consumo. Los electrolitos también pueden utilizarse durante episodios de estrés térmico siguiendo las indicaciones correspondientes; no deben considerarse un sustituto del agua fresca, la ventilación o el manejo ambiental.
La clave es actuar sobre el ambiente y detectar rápidamente los primeros signos. Una caída de postura puede ser uno de los primeros indicadores de que el lote está atravesando un problema de manejo o de salud.

¿Las gallinas comen menos cuando hace mucho calor?

Sí. El aumento de la temperatura ambiental puede provocar una reducción del consumo de alimento. Esta disminución puede contribuir posteriormente a una menor producción de huevos y a cambios en su calidad.

¿Las gallinas beben más agua durante una ola de calor?

Sí. Durante el estrés térmico pueden aumentar considerablemente el consumo de agua, especialmente cuando las temperaturas son elevadas y la humedad también es alta.

¿El calor puede afectar solamente a los huevos y no a las gallinas?

No necesariamente. El calor puede afectar el comportamiento, el consumo de alimento y agua, la respiración y el equilibrio fisiológico de las aves. En situaciones extremas puede provocar agotamiento y muerte.

¿La humedad alta empeora el estrés térmico?

Sí. Una humedad elevada dificulta que las aves pierdan calor mediante la evaporación durante el jadeo, por lo que una determinada temperatura puede resultar más peligrosa cuando la humedad también es elevada.

¿Una caída de postura siempre significa que las gallinas están enfermas?

No. Una disminución de la producción puede tener causas ambientales, nutricionales, de manejo o sanitarias. El dato de postura debe analizarse junto con el consumo de alimento y agua, las condiciones ambientales, la calidad de los huevos y el estado general de las aves.