La enfermedad de Newcastle es una enfermedad viral muy contagiosa que afecta principalmente a las aves. Es causada por el virus de la enfermedad de Newcastle, perteneciente a la familia de los paramixovirus. En las gallinas puede producir problemas respiratorios, digestivos o nerviosos, dependiendo principalmente de la cepa del virus y de las características de las aves afectadas.
La enfermedad puede presentarse con distinta gravedad. Algunas cepas producen cuadros leves, mientras que otras pueden provocar una enfermedad grave y una mortalidad muy elevada. Por este motivo, la presencia de síntomas compatibles no permite confirmar por sí sola que una gallina tenga Newcastle: es necesario realizar pruebas de laboratorio para establecer el diagnóstico.
En Argentina, la enfermedad de Newcastle forma parte de las enfermedades de notificación obligatoria y SENASA cuenta con procedimientos específicos para la atención de sospechas y la vigilancia epidemiológica.
Origen de la bacteria o virus
La enfermedad de Newcastle no es causada por una bacteria, sino por un virus. El agente responsable es el virus de la enfermedad de Newcastle (NDV), perteneciente a la familia de los paramixovirus.
La gravedad de la enfermedad depende, entre otros factores, de la cepa del virus. La OMSA describe formas lentogénicas, mesogénicas y velogénicas. Las cepas lentogénicas generalmente producen cuadros leves o incluso infecciones sin signos clínicos importantes, mientras que las cepas de mayor virulencia pueden provocar enfermedad grave y elevada mortalidad.
La edad de las aves, su estado inmunitario, el estrés ambiental y la presencia simultánea de otras infecciones también pueden influir en la presentación de la enfermedad.
Por esta variabilidad, dos grupos de gallinas infectados con el virus no necesariamente presentan exactamente los mismos síntomas.
Síntomas
Los signos clínicos de la enfermedad de Newcastle pueden variar considerablemente. El cuadro puede afectar principalmente al aparato respiratorio, al sistema nervioso o al aparato digestivo.
Entre los signos respiratorios que pueden aparecer se encuentran:
- Jadeo.
- Tos.
- Estornudos.
- Ruidos anormales al respirar.
- Dificultad respiratoria.
También pueden aparecer signos nerviosos, especialmente en determinadas formas de la enfermedad. Entre ellos se encuentran:
- Temblores.
- Parálisis de las alas.
- Parálisis de las patas.
- Cuello torcido.
- Movimientos en círculos.
- Espasmos.
- Parálisis.
Entre los signos digestivos puede presentarse diarrea.
La enfermedad también puede provocar una disminución importante de la producción de huevos. En las gallinas afectadas, los huevos pueden presentar alteraciones en el color, la forma o la superficie, además de cambios en la consistencia de la clara.
En los cuadros graves pueden producirse numerosas muertes, incluso cuando algunos signos clínicos no son muy evidentes.
Es importante destacar que estos síntomas no son exclusivos de Newcastle. Algunas enfermedades aviares pueden producir signos similares, por lo que observar síntomas compatibles no permite confirmar la enfermedad.
Tiempo de incubación y enfermedad
El período de incubación puede variar según diferentes factores relacionados con el virus y el ave.
La OMSA indica que, desde el punto de vista clínico, los signos pueden aparecer aproximadamente entre 2 y 12 días después de la exposición. También establece un período de incubación de 21 días a efectos del Código Sanitario para los Animales Terrestres.
Una vez introducido el virus en una población susceptible, la enfermedad puede propagarse rápidamente. La OMSA señala que, en una parvada susceptible, prácticamente todas las aves pueden infectarse en un período de entre dos y seis días.
La duración y gravedad del cuadro no son iguales en todas las aves. Dependen principalmente de la virulencia de la cepa, la edad de las gallinas, su inmunidad, las condiciones ambientales y la existencia de otras infecciones.
Por este motivo, no existe un único curso de enfermedad que pueda aplicarse a todas las gallinas afectadas.
Tiempo de cura (si la hubiese)
No existe un medicamento que cure específicamente la infección por el virus de Newcastle.
La OMSA señala que el tratamiento de las aves infectadas no es apropiado y resulta ineficaz. Por lo tanto, no existe un tratamiento veterinario específico que permita eliminar el virus de una gallina infectada.
La evolución de las aves que sobreviven depende de la gravedad de la infección y de otros factores relacionados con el virus y con el estado de las aves.
Por esta razón, no es correcto establecer un número determinado de días como “tiempo de cura” de Newcastle.
Una gallina que presenta síntomas compatibles tampoco debería considerarse curada simplemente porque sus signos disminuyan. Ante una sospecha, el diagnóstico y las medidas sanitarias deben estar a cargo de profesionales veterinarios y de la autoridad sanitaria cuando corresponda.
Posibles desenlaces
La enfermedad puede tener desenlaces muy diferentes.
En las formas leves, algunas aves pueden presentar pocos signos clínicos o incluso una infección sin manifestaciones evidentes.
En formas de mayor virulencia pueden aparecer signos respiratorios, digestivos y nerviosos graves, acompañados de una elevada mortalidad.
La OMSA indica que, dependiendo de la cepa y de otros factores, la mortalidad puede llegar al 100%.
También puede producirse una disminución parcial o completa de la producción de huevos. Los huevos pueden presentar alteraciones en su aspecto y en la consistencia de la clara.
Por lo tanto, los posibles desenlaces incluyen desde una infección leve hasta una enfermedad grave con numerosas muertes dentro del grupo de aves.
Forma de contagio
La enfermedad de Newcastle es altamente contagiosa.
La principal vía de transmisión es el contacto con aves infectadas o portadoras del virus. Las aves infectadas pueden eliminar el virus a través de las heces y de las secreciones respiratorias.
El contagio puede producirse mediante:
- Contacto directo entre aves.
- Heces de aves infectadas.
- Secreciones respiratorias.
- Agua contaminada.
- Alimentos contaminados.
- Equipos contaminados.
- Ropa o calzado contaminados.
- Elementos que hayan estado en contacto con aves infectadas.
El virus puede permanecer durante varias semanas en el ambiente, especialmente cuando las condiciones son frías.
El cadáver de un ave infectada también puede contener el virus, por lo que su manipulación debe realizarse siguiendo las medidas sanitarias correspondientes.
Las aves silvestres también pueden participar en la propagación del virus. La OMSA señala específicamente que determinadas aves de la familia de las palomas pueden eliminar el virus de manera intermitente durante un año o más.
Debido a que la enfermedad puede propagarse rápidamente dentro de una población susceptible, una sospecha no debería tratarse como un problema aislado de una sola gallina.
Cuando aparece una enfermedad compatible con Newcastle, también es importante evitar mover aves, equipos u otros elementos potencialmente contaminados hasta recibir indicaciones veterinarias.
Remedios veterinarios aprobados
No existe un medicamento antiviral específico aprobado que cure la enfermedad de Newcastle en las gallinas.
La principal herramienta veterinaria para prevenir la enfermedad es la vacunación. La vacunación no equivale a un tratamiento para una gallina que ya está infectada.
En Argentina, SENASA contempla la utilización de vacunas contra la enfermedad de Newcastle. La Resolución SENASA N.º 0130/2021 autoriza la importación y utilización de vacunas vivas e inactivadas contra la enfermedad de Newcastle elaboradas con cepas lentogénicas y/o recombinantes con fracción Newcastle.
La elección de una vacuna, su aplicación y el esquema de vacunación deben realizarse de acuerdo con las indicaciones veterinarias y las disposiciones sanitarias correspondientes.
La vacunación tiene un papel fundamental en la prevención, pero no significa que una gallina enferma pueda ser curada administrándole una vacuna.
Ante una sospecha de Newcastle, el diagnóstico debe confirmarse mediante pruebas de laboratorio porque los signos clínicos pueden confundirse con los de otras enfermedades aviares, incluida la influenza aviar.
Remedios caseros de resultado desconocido
No existen remedios caseros demostrados que curen la enfermedad de Newcastle.
Por lo tanto, no corresponde recomendar ajo, vinagre, hierbas, infusiones, aceites, suplementos u otros preparados caseros como tratamiento contra el virus.
Estos productos no deben presentarse como una cura para Newcastle cuando no existe evidencia que permita afirmar que eliminan la infección.
Tampoco es correcto retrasar la consulta veterinaria para intentar primero un remedio casero.
Si una gallina presenta signos compatibles con Newcastle, la prioridad debe ser obtener un diagnóstico adecuado y seguir las indicaciones de un profesional veterinario y de la autoridad sanitaria cuando corresponda.
La prevención mediante vacunación, bioseguridad, higiene y control sanitario es mucho más importante que intentar tratar la enfermedad con preparados caseros.
Preguntas frecuentes sobre la enfermedad de Newcastle
¿Qué es la enfermedad de Newcastle?
La enfermedad de Newcastle es una enfermedad viral altamente contagiosa de las aves. Está causada por el virus de la enfermedad de Newcastle, perteneciente a la familia de los paramixovirus.
¿La enfermedad de Newcastle es causada por una bacteria?
No. Newcastle es causada por un virus, no por una bacteria.
¿Cuáles son los principales síntomas de Newcastle en gallinas?
Los principales signos pueden incluir problemas respiratorios, diarrea y signos nerviosos como temblores, parálisis, cuello torcido y movimientos en círculos. También puede disminuir o interrumpirse la producción de huevos.
¿Cuánto tarda en aparecer Newcastle después del contagio?
Los signos pueden aparecer aproximadamente entre 2 y 12 días después de la exposición. Para efectos del Código Sanitario para los Animales Terrestres de la OMSA, el período de incubación establecido para Newcastle es de 21 días.
¿Newcastle puede matar a las gallinas?
Sí. Las formas de mayor virulencia pueden producir una mortalidad muy elevada. La OMSA indica que, en determinadas circunstancias, la mortalidad puede llegar al 100%.
¿Existe una cura para la enfermedad de Newcastle?
No existe un medicamento específico que cure la infección por el virus de Newcastle. La OMSA indica que el tratamiento de las aves infectadas no es apropiado y resulta ineficaz.
¿La vacuna contra Newcastle cura una gallina enferma?
No. La vacunación es una herramienta de prevención y control, pero no debe considerarse un tratamiento capaz de curar una gallina que ya está infectada.
¿Cómo se contagia Newcastle entre las gallinas?
El virus puede transmitirse por contacto directo con aves infectadas o portadoras y mediante heces, secreciones respiratorias, agua, alimentos, equipos, ropa y otros elementos contaminados.
¿Los remedios caseros curan Newcastle?
No existe evidencia que permita afirmar que los remedios caseros curen la enfermedad de Newcastle. No deben presentarse como un tratamiento contra el virus.
¿Cómo se confirma si una gallina tiene Newcastle?
Los síntomas por sí solos no permiten confirmar la enfermedad porque pueden ser similares a los de otras enfermedades aviares. La confirmación requiere pruebas de laboratorio.
La enfermedad de Newcastle debe tomarse especialmente en serio cuando aparecen signos respiratorios, nerviosos, diarrea, caída de la postura o muertes repentinas en varias aves. En esos casos, la intervención veterinaria y el cumplimiento de las medidas sanitarias correspondientes son fundamentales.
Durante la observación de una gallina enferma, también conviene diferenciar los síntomas propios de una enfermedad infecciosa de otros problemas de producción. Por ejemplo, una alteración en la postura puede llevar a consultar información sobre como lograr que las gallinas pongan los huevos en el nido, mientras que la presencia de una acumulación anormal de líquido en el abdomen requiere investigar que tipo de enfermedad puede causar ascitis.

