La infección por reovirus aviar es una enfermedad causada por un virus que ataca sobre todo las patas de las aves: inflama las articulaciones y los tendones (las “sogas” que mueven los músculos). Los pollitos y las aves jóvenes son los más afectados y pueden renguear, moverse poco y crecer lento. En las gallinas adultas suele pasar casi sin que se note, porque con la edad las aves resisten mejor al virus. Es una enfermedad conocida en la avicultura, aunque es fácil confundirla con una lastimadura o con otras enfermedades de las patas.
En esta ficha
- Remedios caseros
- Origen de la bacteria o virus
- Síntomas
- Tiempo de incubación y enfermedad
- Tiempo de cura (si lo hubiese)
- Posibles desenlaces
- Forma de contagio
- Remedios veterinarios aprobados
- Diagnóstico
- Tratamiento
- Probabilidad de contagio a humanos
- ¿Qué pasa si consumo una gallina enferma?
Remedios caseros
Para este virus no existe ningún remedio casero que lo cure, y no conviene inventar mezclas ni darle medicamentos al ave por tu cuenta. Lo que sí se puede hacer es cuidar al ave que renguea: sacarla del grupo y ponerla en un lugar tranquilo, abrigado y de piso blando, con el agua y la comida al alcance de su pico, para que no tenga que caminar de más. Conviene evitar que otras aves la molesten y que salte desde alturas, porque una pata dañada puede romperse un tendón. Hay sitios que nombran suplementos para las articulaciones, pero no hay pruebas de que funcionen, así que no se recomiendan. Si el ave no puede pararse ni llegar al agua y la comida, los manuales veterinarios indican que lo más humanitario puede ser sacrificarla, y un veterinario puede ayudarte a decidirlo. Esta información es orientativa, no reemplaza a un veterinario y el sitio no se responsabiliza por el uso que se haga de ella. Si varios pollitos empiezan a renguear a la vez o hay muertes en el gallinero, no esperes más y consultá.
Origen de la bacteria o virus
Esta enfermedad la causa un virus, el reovirus aviar, que existe en el mundo entero y se encuentra en muchas aves, incluso sanas. La infección por reovirus aviar solo provoca problemas en las patas cuando se trata de ciertos tipos más agresivos del virus, porque no todos los reovirus causan artritis. Este virus es muy resistente: sobrevive bastante en el gallinero y resiste a varios desinfectantes. Además, se complica cuando las aves tienen las defensas bajas, por ejemplo por otras enfermedades como la enfermedad de Marek, por estrés o por mal manejo.
Síntomas
El signo más común es la cojera: el ave no quiere moverse y le cuesta caminar. A veces se ve el tobillo hinchado (la articulación de la pata) y los tendones hinchados justo arriba de esa articulación, y al tocarlos están calientes y duelen. Los pollitos crecen más lento y pueden comer menos. En los casos avanzados, un tendón se puede romper, y entonces el ave no puede apoyar la pata ni estirar el pie, y a veces aparece la piel de un color verdoso por un sangrado bajo la piel. En las ponedoras la enfermedad puede pasar tan leve que no se nota nada.
Tiempo de incubación y enfermedad
Las fuentes consultadas no dan un tiempo de incubación exacto, así que no lo voy a inventar. Lo que sí se sabe es que los pollitos son los más sensibles: los de menos de 2 semanas no tienen defensas propias, y las fuentes ubican la mayor sensibilidad entre las 6 y las 16 semanas de vida. Las aves más grandes se infectan, pero casi siempre con signos más leves. Los problemas en las patas suelen ir apareciendo de a poco, y en los casos graves pueden empeorar con el tiempo.
Tiempo de cura (si lo hubiese)
Las fuentes consultadas no hablan de un tiempo de cura, porque no hay un tratamiento que elimine el virus una vez que ya aparecieron los signos. Las aves con casos leves pueden seguir con una cojera suave, y las que ya tienen tendones o articulaciones dañados no suelen volver a su estado anterior, porque ese daño no se repara solo.
Posibles desenlaces
El pronóstico es reservado y en los casos avanzados se considera malo. Muchas aves que se infectan nunca muestran síntomas, otras quedan con cojera y crecimiento lento, y las más afectadas pueden sufrir la rotura de un tendón. Las que no pueden llegar a la comida ni al agua se debilitan, y en ese caso conviene hablar con un veterinario. La mortalidad suele ser baja, pero la proporción de aves que se enferman puede ser alta.
Forma de contagio
El virus se transmite de dos maneras. Una es de ave a ave, sobre todo por las heces y por lo que las aves ingieren con comida, agua y cama contaminadas, y también por secreciones del aparato respiratorio. La otra es de la gallina al huevo, así que los pollitos pueden nacer ya infectados. También se puede llevar en zapatos, ropa, jaulas y herramientas. Por eso la limpieza ayuda: si tu piso es de tierra, mirá si hay que limpiar el piso de tierra de un gallinero.
Remedios veterinarios aprobados
En las fuentes consultadas no se encontró ningún medicamento aprobado que cure esta enfermedad, así que no corresponde recomendar productos. Los antibióticos no sirven contra un virus. Lo que existe son vacunas, pero se usan sobre todo en las madres de criaderos comerciales, para que los pollitos nazcan con defensas, y su efecto depende de que coincidan con el tipo de virus que circula. Las gallinas ponedoras de jardín, según una fuente, casi no necesitan vacunarse. La decisión sobre vacunas la toma un veterinario.
Diagnóstico
Ver a un ave renga no alcanza para confirmar la enfermedad, porque otras infecciones y problemas de alimentación dan signos parecidos. El diagnóstico seguro se hace en un laboratorio, con patas enteras de aves enfermas, mediante un análisis que detecta el virus en el tendón o en el líquido de la articulación. También ayuda la necropsia (el examen del ave que murió para ver sus lesiones por dentro). Hay que distinguirla de la deficiencia de calcio y fósforo, del raquitismo y de infecciones bacterianas de las articulaciones.
Tratamiento
La infección por reovirus aviar no tiene un tratamiento que elimine el virus una vez que aparecen los signos. Solo se hace cuidado de apoyo: aislar al ave, dejarle agua y comida cerca, reducir el estrés y evitar que se golpee. Las aves que no pueden llegar a la comida ni al agua deben evaluarse con un veterinario porque la opción más humanitaria puede ser el sacrificio. Lo más efectivo es prevenir: criar lotes de una sola edad, limpiar y desinfectar entre lote y lote, y mantener la higiene del gallinero.
Probabilidad de contagio a humanos
Las fuentes consultadas indican que no se reportó ningún riesgo de contagio para las personas con esta enfermedad. Aun así, conviene lavarse las manos y cambiarse la ropa después de atender aves enfermas, para no llevar el virus a otras aves.
¿Qué pasa si consumo una gallina enferma?
Las fuentes consultadas no describen riesgos para quien come huevos o carne de aves con esta enfermedad. Aun así, no hay información verificada sobre la calidad de la carne de aves con tendones rotos o muy dañados, y en los criaderos esas carcasas suelen descartarse. Por prudencia, ante cualquier duda conviene consultar a un veterinario.
¿Por qué se ven más casos en pollitos que en gallinas adultas?
Porque los pollitos no tienen todavía defensas propias y las gallinas adultas ya las desarrollaron. Una fuente indica que las aves de más de 2 semanas se pueden infectar pero suelen tener signos más leves, y que las ponedoras livianas casi no sufren la enfermedad.
¿Qué es la rotura de tendón y cómo se nota?
Es la ruptura del tendón grande de la parte de atrás de la pata, el que permite estirar el pie. El ave no puede apoyar la pata ni estirar el pie, y a veces aparece una mancha verdosa por el sangrado. Suele pasar en aves pesadas o cuando saltan desde un lugar alto.
¿Puede una gallina adulta tener el virus sin enfermarse?
Sí. Los reovirus son muy comunes y muchas aves los llevan sin signos. Por eso encontrar el virus en un ave no alcanza para decir que ese es el motivo de una cojera: hace falta confirmarlo en el tendón o en la articulación.
¿Los pollitos pueden nacer con el virus?
Sí, el virus puede pasar de la gallina al huevo. Por eso, en criaderos comerciales se vacuna a las madres: así los pollitos nacen con defensas heredadas que los protegen las primeras semanas.
¿Con qué otras enfermedades se confunde?
Con la deficiencia de calcio y fósforo, con el raquitismo (huesos blandos por falta de vitaminas y minerales) y con infecciones de las articulaciones por bacterias. También se parece a la enfermedad de Marek cuando hay cojera, aunque esta suele dar parálisis.
¿Por qué empeora si las aves tienen las defensas bajas?
Cuando otras enfermedades debilitan el sistema de defensa, el virus hace más daño. Los manuales veterinarios mencionan como ejemplos la enfermedad de Marek, la bursitis infecciosa o Gumboro y la anemia infecciosa aviar, además del estrés y los hongos en el alimento.
¿El virus sobrevive en el gallinero?
Sí. Es resistente y puede quedar en la cama, el agua y los objetos. Por eso se recomienda limpiar a fondo, desinfectar y, en criaderos, vaciar el galpón entre lote y lote antes de traer pollitos nuevos.
¿Hay que sacrificar a las aves enfermas?
No siempre. Las aves con cojera leve pueden seguir viviendo con cuidados de apoyo. Los manuales veterinarios señalan que se debe considerar el sacrificio humanitario solo en aves que no pueden llegar a la comida ni al agua. Si tenés que decidirlo, un veterinario puede ayudarte, y si ya murió, mirá qué hacer con el cuerpo de las gallinas cuando mueren.
¿Cómo evito que entre al gallinero?
Lo más efectivo es la higiene y la bioseguridad: no mezclar aves de distintas edades, cuarentena para las aves nuevas, ropa y calzado propios para el gallinero y agua y comederos limpios. No se recomienda traer pollitos de origen dudoso, porque el virus puede venir en el huevo.
¿Conviene incubar huevos de gallinas con infección por reovirus aviar?
Hay que tener cuidado, porque el virus puede pasar de la gallina al huevo y los pollitos podrían nacer ya infectados. Las fuentes consultadas no dan una indicación específica para criadores de jardín, así que lo mejor es consultar a un veterinario antes de incubar huevos de un lote con cojeras.

