Laringotraqueítis infecciosa aviar: síntomas, contagio y tratamiento

Publicado por Fer Gallinas

Virus de la laringotraqueítis infecciosa aviar

La laringotraqueítis infecciosa aviar es una enfermedad viral que afecta principalmente el aparato respiratorio de pollos y gallinas. Puede presentarse como una enfermedad respiratoria leve o producir cuadros graves de aparición repentina, con una rápida propagación dentro del lote y una mortalidad que puede ser elevada.

La enfermedad puede ocasionar pérdidas importantes en la producción por la muerte de las aves, la disminución de la ganancia de peso y la reducción de la producción de huevos. Además, las aves que sobreviven pueden quedar como portadoras del virus y eliminarlo de manera intermitente durante períodos prolongados.

Origen del virus

La laringotraqueítis infecciosa aviar es causada por un virus ADN con envoltura perteneciente a la familia Herpesviridae, subfamilia Alphaherpesvirinae, identificado taxonómicamente como Gallid herpesvirus 1.

El virus de la laringotraqueítis aviar afecta principalmente a pollos y gallinas. Según el manual de SENASA, existe un solo tipo antigénico, aunque las cepas pueden presentar diferentes niveles de virulencia.

Las cepas naturales pueden ser altamente virulentas y provocar tasas elevadas de enfermedad y mortalidad, mientras que otras cepas de menor virulencia pueden producir una enfermedad leve o poco evidente.

Los pollos y las gallinas son los principales huéspedes susceptibles. En determinadas circunstancias, el virus también puede infectar faisanes o pavos reales que se encuentran en contacto con pollos que eliminan activamente el virus.

Síntomas

Los síntomas de la laringotraqueítis infecciosa aviar pueden variar según la virulencia de la cepa, la edad de las aves, las condiciones ambientales y la existencia de otras infecciones simultáneas.

En los cuadros graves, los principales signos son:

  • Dificultad respiratoria.
  • Respiración con el pico abierto.
  • Extensión del cuello y la cabeza para intentar respirar.
  • Sacudidas frecuentes de la cabeza.
  • Estertores traqueales.
  • Quejidos respiratorios prolongados.
  • Tos.
  • Lagrimeo.
  • Conjuntivitis.
  • Apariencia de “ojo almendrado”.
  • Secreción nasal.
  • Secreción espumosa por las fosas nasales.
  • En algunos casos, coloración azulada de la cabeza.
  • Disminución del consumo de agua y alimento.
  • Disminución del rendimiento productivo.

En los cuadros más graves pueden aparecer accesos de tos durante los cuales las aves expulsan coágulos de sangre o moco teñido de sangre.

Una de las lesiones más características es la traqueítis hemorrágica. La tráquea puede contener coágulos sanguíneos que forman moldes o presentar moco teñido con sangre.

Sin embargo, esta lesión no aparece en todos los casos y es más frecuente en infecciones producidas por cepas muy patógenas.

En las formas más leves pueden observarse principalmente tos, jadeo, secreción nasal y ocular, conjuntivitis y disminución de la producción.

Tiempo de incubación y enfermedad

El período de incubación de la laringotraqueítis infecciosa aviar es generalmente de 6 a 12 días. Sin embargo, el manual señala que la enfermedad puede evidenciarse desde los dos días posteriores a la exposición al virus.

Un aspecto importante es que las aves pueden comenzar a eliminar el virus entre uno y dos días antes de que aparezcan los signos clínicos. Esto permite que la enfermedad se disemine antes de que el criador advierta que existe un problema sanitario.

En la forma epizoótica, la enfermedad aparece repentinamente y puede propagarse rápidamente por el lote en un período de tres a cinco días.

El curso de la enfermedad en un plantel generalmente dura entre 15 y 20 días.

La replicación activa del virus ocurre principalmente en la tráquea durante la primera semana posterior a la infección. La eliminación viral alcanza su máximo durante los 7 a 10 días posteriores a la aparición de los primeros signos clínicos.

Después de la eliminación viral activa puede establecerse una infección latente. El virus puede permanecer principalmente en la tráquea y en el ganglio trigémino.

Tiempo de cura

El manual de SENASA no establece un tiempo de cura para la laringotraqueítis infecciosa aviar.

Esto se debe a que indica que ningún tratamiento es eficaz una vez declarada la enfermedad.

Además, superar los signos clínicos no significa necesariamente que el ave haya dejado de representar un riesgo sanitario. Las aves que sobreviven pueden quedar como portadoras y eliminar el virus de manera intermitente.

Posibles desenlaces

La evolución de la enfermedad puede ser muy diferente según la forma de presentación.

En la forma epizoótica, la morbilidad puede alcanzar entre el 90% y el 100%. La mortalidad puede variar entre el 5% y el 70%, aunque el promedio indicado en el manual se encuentra generalmente entre el 10% y el 20%.

Las aves gravemente afectadas pueden morir después de solamente dos o tres días de enfermedad clínica. En algunos casos pueden encontrarse aves muertas sin signos previos.

La muerte se produce por asfixia como consecuencia de las lesiones que afectan las vías respiratorias.

En las formas enzoóticas, la enfermedad es mucho más leve. La morbilidad del lote suele ser de aproximadamente el 5% y la mortalidad puede encontrarse entre el 0,1% y el 0,2%.

Estas formas pueden mantenerse durante meses dentro de un lote, con muertes esporádicas y signos respiratorios leves.

Las aves que sobreviven a la enfermedad pueden quedar como portadoras sanas. El virus permanece en estado latente y puede reactivarse posteriormente.

La reactivación de las infecciones latentes se ha relacionado con situaciones de estrés, como el inicio de la postura, la mezcla de aves, el replume y determinadas situaciones relacionadas con el traslado de gallinas.

Forma de contagio

El virus de la laringotraqueítis infecciosa aviar ingresa al organismo principalmente por el aparato respiratorio o por la conjuntiva ocular.

La transmisión puede producirse mediante:

  • Contacto directo con aves infectadas.
  • Exudados respiratorios.
  • Aerosoles.
  • Aves infectadas que presentan signos clínicos.
  • Aves portadoras que no presentan signos.
  • Personal.
  • Visitantes.
  • Equipos contaminados.
  • Ropa.
  • Vehículos.
  • Guano.
  • Heces y materiales contaminados.

Los perros, las ratas y los pájaros también pueden actuar como vectores mecánicos.

La transmisión entre diferentes lotes está relacionada principalmente con la proximidad geográfica y con fallas de bioseguridad, como el movimiento de personas, la eliminación inadecuada de aves muertas, el intercambio de equipos y otros elementos contaminados.

El virus también puede propagarse mediante el viento y mediante camiones que transportan aves infectadas.

No se ha evidenciado la transmisión del virus a través de huevos fértiles ni la eliminación del virus en la cáscara de huevos provenientes de gallinas infectadas.

Remedios veterinarios aprobados

El manual de SENASA no describe medicamentos capaces de curar la laringotraqueítis infecciosa aviar una vez declarada la enfermedad.

Sí describe la vacunación como una herramienta para prevenir y controlar la enfermedad.

El manual, publicado en 2009, señala que en ese momento se disponía de una vacuna viva producida en cultivo de tejidos y administrada mediante gota ocular. También describe una vacuna recombinante, pero indica que en ese momento no estaba aprobada para su uso.

Por tratarse de información correspondiente al manual de 2009, estos datos sobre productos y autorizaciones no deben interpretarse como un listado de vacunas actualmente disponibles o aprobadas.

Remedios caseros de resultado desconocido

No se incluyen remedios caseros para la laringotraqueítis infecciosa aviar porque el material consultado no demuestra la eficacia de ningún tratamiento casero.

Por lo tanto, no existe en este artículo una recomendación de infusiones, plantas, alimentos, preparados u otros remedios caseros como tratamiento de la enfermedad.

Tratamiento

El manual establece que ningún tratamiento es eficaz una vez declarada la enfermedad.

Por este motivo, ante una sospecha de laringotraqueítis infecciosa aviar, las medidas principales están orientadas a confirmar el diagnóstico y evitar que el virus se siga propagando.

En un brote, las medidas de control incluyen el aislamiento de los lotes infectados, la restricción del movimiento de aves, productos y subproductos, y el refuerzo de las medidas de higiene y bioseguridad.

También se debe informar rápidamente a la Oficina Local del SENASA correspondiente para que se realice la investigación y se obtengan las muestras necesarias para confirmar el diagnóstico.

En establecimientos afectados se recomienda restringir el ingreso de visitas y vehículos, controlar las plagas, impedir el ingreso de aves silvestres y mascotas a los galpones, eliminar diariamente las aves muertas y evitar compartir equipos con otros productores.

Las instalaciones que hayan alojado aves infectadas deben limpiarse y desinfectarse rigurosamente una vez vacías. El manual establece que la granja debe permanecer vacía durante al menos 15 días.

También indica que la cama y el guano deben ser tratados mediante compostaje dentro de los galpones, bajo las condiciones especificadas en el manual.

Diagnóstico

Los signos clínicos y las lesiones constituyen una parte importante del diagnóstico, pero no siempre permiten confirmar la enfermedad.

La forma aguda puede presentar signos y lesiones muy característicos. En cambio, la forma benigna puede ser difícil de diferenciar clínicamente o mediante necropsia de otras enfermedades respiratorias.

Por eso, el manual establece que siempre es necesario demostrar la presencia del virus.

Para el diagnóstico pueden obtenerse muestras de tráqueas y laringes de aves recientemente muertas, aves con signos clínicos y aves aparentemente sanas. También pueden obtenerse muestras de conjuntivas y párpados.

Entre las pruebas diagnósticas mencionadas se encuentran:

  • Detección viral mediante RT-PCR.
  • Aislamiento viral mediante cultivo.
  • Identificación de cuerpos de inclusión intranucleares en la mucosa traqueal, seguida de confirmación mediante RT-PCR o aislamiento viral.

El diagnóstico diferencial debe incluir enfermedades respiratorias que pueden presentar signos similares. Entre ellas se encuentran la Enfermedad de Newcastle en gallinas y la gripe aviar.

También deben considerarse como diagnósticos diferenciales la bronquitis infecciosa aviar, difteroviruela, avitaminosis A, cólera aviar, coriza infecciosa, reovirus y adenovirus.

Prevención y bioseguridad

La prevención es fundamental porque el virus puede ingresar a una granja mediante aves infectadas o portadoras y también mediante personas, vehículos y equipos contaminados.

Entre las medidas de bioseguridad indicadas en el manual se encuentran:

  • Controlar el ingreso de visitas.
  • Restringir el ingreso de vehículos.
  • Lavar y desinfectar las ruedas de los vehículos que ingresen y egresen.
  • No compartir equipos con otros productores.
  • Controlar moscas y roedores.
  • Evitar el ingreso de aves silvestres a los galpones.
  • Evitar el ingreso de mascotas a los galpones.
  • Mantener una buena higiene personal.
  • Utilizar ropa y calzado limpio.
  • Utilizar pediluvios con solución desinfectante.
  • Eliminar diariamente las aves muertas.
  • Mantener una buena ventilación.
  • Mantener bajos los niveles de amoníaco en los galpones.
  • No alimentar otros animales con aves muertas.

Ante un brote confirmado también deben aplicarse las medidas de aislamiento, cuarentena, limpieza y desinfección establecidas para impedir la propagación del virus.

Vacuna para la Laringotraqueítis infecciosa aviar

La vacunación preventiva se utiliza para inmunizar a las aves en zonas donde la enfermedad es endémica.

El manual de SENASA de 2009 describe una vacuna viva producida en cultivo de tejidos y administrada mediante gota ocular. En caso de brote, el manual indica que la vacuna a utilizar debía ser la producida en cultivo de tejidos y que las aves debían vacunarse individualmente.

También señala que debía vacunarse al 100% de las aves del lote, debido a que las aves no vacunadas permanecían susceptibles a la infección.

Para gallinas de postura y reproductores ubicados en zonas de alto riesgo, el manual describe una vacunación durante la recría entre la cuarta y la sexta semana de edad y una revacunación entre las 14 y las 20 semanas.

Para pollos de engorde, indica que la vacunación no se realizaba habitualmente salvo en determinadas situaciones de riesgo, como la cercanía a un brote o antecedentes de la enfermedad en la granja.

Nuevamente, estas indicaciones corresponden al manual de 2009 y deben interpretarse dentro de ese contexto.

Probabilidad de contagio a humanos

Según el manual consultado, no existe evidencia de que la laringotraqueítis infecciosa aviar sea transmisible al ser humano.

El virus presenta una alta especificidad de huéspedes y afecta principalmente a pollos y gallinas.

¿Qué es la laringotraqueítis infecciosa aviar?

Es una enfermedad viral que afecta principalmente el aparato respiratorio de pollos y gallinas. Puede producir cuadros respiratorios leves o formas graves con dificultad respiratoria, rápida propagación y mortalidad elevada.

¿Cuál es el virus de la laringotraqueítis infecciosa aviar?

El agente causal es un virus ADN con envoltura perteneciente a la familia Herpesviridae, subfamilia Alphaherpesvirinae, identificado como Gallid herpesvirus 1.

¿Cuáles son los síntomas de la laringotraqueítis en gallinas?

Los principales síntomas incluyen dificultad respiratoria, respiración con el pico abierto, extensión del cuello, tos, estertores, quejidos, lagrimeo, conjuntivitis, “ojo almendrado” y secreción nasal. En los cuadros graves puede aparecer sangre en la secreción respiratoria.

¿Cuánto dura el período de incubación?

El período de incubación generalmente es de 6 a 12 días, aunque la enfermedad puede evidenciarse desde los dos días posteriores a la exposición al virus.

¿Cómo se contagia la laringotraqueítis entre gallinas?

El contagio puede producirse mediante contacto directo con aves infectadas, exudados respiratorios y aerosoles. También puede producirse mediante personas, visitantes, equipos, ropa, vehículos y otros elementos contaminados.

¿Una gallina que se recupera puede seguir transmitiendo el virus?

Sí. Las aves que sobreviven pueden quedar como portadoras sanas. El virus puede permanecer latente y reactivarse posteriormente, permitiendo su eliminación de manera intermitente.

¿La laringotraqueítis infecciosa aviar tiene cura?

El manual indica que ningún tratamiento es eficaz una vez declarada la enfermedad. Por eso, el control se basa principalmente en el diagnóstico, el aislamiento, la bioseguridad, la cuarentena y las medidas de inmunización correspondientes.

¿Existe una vacuna para la laringotraqueítis infecciosa aviar?

Sí. El manual de SENASA de 2009 describe una vacuna viva producida en cultivo de tejidos y administrada por vía ocular. También describe una vacuna recombinante que, según ese documento, no estaba aprobada para su uso en ese momento.

¿La laringotraqueítis puede matar a las gallinas?

Sí. En la forma epizoótica, la mortalidad puede variar entre el 5% y el 70%, aunque el promedio indicado por el manual generalmente se encuentra entre el 10% y el 20%. En los casos graves, la muerte se produce por asfixia.

¿La laringotraqueítis infecciosa aviar contagia a las personas?

Según el manual, no existe evidencia de transmisión de la enfermedad al ser humano.

¿Cómo se confirma la laringotraqueítis infecciosa aviar?

La confirmación requiere demostrar la presencia del virus. El manual menciona la RT-PCR, el aislamiento viral mediante cultivo y la identificación de cuerpos de inclusión intranucleares en la mucosa traqueal con posterior confirmación.

¿Qué hacer si sospecho que mis gallinas tienen laringotraqueítis?

Se debe solicitar rápidamente la confirmación del diagnóstico mediante métodos de laboratorio y aplicar medidas de bioseguridad para evitar la propagación. En Argentina, el manual indica que los brotes deben ser comunicados a la Oficina Local del SENASA correspondiente.

Fuente: SENASA, Manual para la prevención y el control de brotes de laringotraqueítis infecciosa aviar, 2009. :